lunes, 6 de abril de 2009
Paraje extraño - Burgos
La semana pasada descubrí por pura casualidad un paraje abandonado y bastante extraño, por que no decirlo. Iba de camino hacia un pueblo fantasma, Lorilla, cuando me pasé la desviación. Después de un par de Kilómetros y viendo que me había confundido, decidí hacer un cambio de sentido para intentar encontrar el camino correcto.
Al borde izquierdo de la calzada había una pequeña depresión que terminaba en un río y al fondo un farallón impresionante con una especie de cueva en su base. Pues bien, mirando mas a fondo vi que a la altura del río un poco más alante asomaban unas construcciones a ladrillo vista. Desde lejos parecía que los cristales de las ventana estaban rotos, así que pensé que después de visitar el pueblo, podría pasarme un rato por allí si me daba tiempo.
Al cabo de una hora mas o menos volví al lugar a investigar. La entrada desde la carretera casi no se veía ya que está entre dos quitamiedos dejando el espacio justo para que un turismo pase. Aquí empieza un camino mal hormigonado hasta estas edificaciones. Una cadena en el suelo permite el paso. No existe ningún cartel de propiedad privada ni prohibido el paso ni nada de nada.
Lo primero que me encuentro a mi izquierda es una nave a ladrillo vista, aparentemente sin terminar, aunque hay que decir que parece que esté usada. Tejados nuevos, desde fuera puedo ver algunas zonas de dentro de la misma que están alicatadas hasta el techo, alguna construcción de pladur... no se, ni me puedo imaginar que sería... Dos grandes puertas de garaje y ventanas. Ventanas con verja y un símbolo que me llamó bastante la atención. Dentro de un pentágono, una estrella de cinco puntas y dentro de la estrella un Sol. Todo ello me hace pensar ensequida en la simbología masónica que usa esos tres elementos como símbolo.
Una inquietud extraña se apodera de mi. No tengo ni idea de lo que estoy viendo; algo para lo cual se ha tenido que invertir mucho tiempo y dinero... y parece que al final se han ido todos de prisa y corriendo, sin terminar...
A mi derecha mas sorpresas. Una especie de casas grandísimas de tres alturas pareadas, con la misma pinta que la nave. Ladrillo vista, tejados nuevos, ventanas con cristales rotos, chimeneas en perfecto estado... como si le faltara por construir, pero aún así... como usado. Mas extraño es aún si cabe unas construcciones bajas que hay a la derecha de estas edificaciones. Cada m
inuto mi extrañeza e inquietud va en aumento.
Una especie de casetas en la parte de atrás, como para poner alguna máquina para aprovechar el río o depuradora son las que finalizan el entramado consturido en esta zona.
Realizo un recorrido por la ladera para fotografiar la cueva y las construcciones desde la lejanía y poder tener así un documento de algo que me gustaría que alguien me aclarara.
Así que si alguien conoce que es lo que fueron o lo que quisieron ser estos edificios, estaría muy agradecido de conocer la historia. También agradecería si alguien me puede ayudar con el símbolo de las ventanas de la nave. Podeis dejar el comentario aquí o escribir a bodyki@hotmail.com
domingo, 5 de abril de 2009
Prohibido el paso - Burgos
Propiedad privada. Prohibido el paso. El otro día volví a casa con tristeza. Pero no con una tristeza melancólica. Mas bien era una tristeza colérica. Cólera de coartar mi movilidad, de limitar mi camino, de inhibir mi libertad. De esta forma volí a Burgos hace unos días.
Después de chuparme más de una hora de camino por diferentes y sinuosas carreteras, parecía que había encontrado el camino correcto hacia los pueblos que
iba buscando, Villota y Villanueva de Rosales. Cuál fue mi sorpresa cuando al llegar al punto donde se debería encontrar el pueblo de Villota hay una puerta que impide el paso. Estoy ante un cercado de alambrada DOBLE que impide el acceso por esa pista. Estoy ante una propiedad privada que explota ganado y tierras. Estoy ante la puerta y recorro gran parte de la valla intentando encontrar un camino para entrar. Desde lo lejos veo la iglesia de Villota, dentro de la parcela y poco más. Otra vez han sesgado la libertad de ir por el campo.
Qué frustración más grande. Y que podemos hacer ante esto?. Desgraciadamente poco. Porque luego cuando pasas y te pillan: multa y encima legal y con razón. Si hombre si, que el terreno sea de alguien... de acuerdo. Pero lo único que pido es que se deje la montaña libre. Estoy muy cansado de que me cierren el paso en las ciudades como para llegar al campo y ver lo mismo.
Dos pueblos abandonados quedan olvidados completamente ya de la historia por culpa del caciquismo muy activo todavía en la sociedad de la España profunda
Así que señor/a de los terrenos de propiedad privada, prohibido el paso, con todo el respeto y sinceramente: VÁYANSE A LA MIERDA... no es nada personal.
Después de chuparme más de una hora de camino por diferentes y sinuosas carreteras, parecía que había encontrado el camino correcto hacia los pueblos que
Qué frustración más grande. Y que podemos hacer ante esto?. Desgraciadamente poco. Porque luego cuando pasas y te pillan: multa y encima legal y con razón. Si hombre si, que el terreno sea de alguien... de acuerdo. Pero lo único que pido es que se deje la montaña libre. Estoy muy cansado de que me cierren el paso en las ciudades como para llegar al campo y ver lo mismo.
Así que señor/a de los terrenos de propiedad privada, prohibido el paso, con todo el respeto y sinceramente: VÁYANSE A LA MIERDA... no es nada personal.
martes, 31 de marzo de 2009
Busnela - Burgos
Para llegar a este pueblo me encuentro con una retorcida y frondosa carretera que me lleva tierra adentro sin ningún tipo de miramientos.
Busnela es uno de los 14 pueblos que componían la merindad de Valdeporres en Burg
A pesar de que quedó despoblado en 1987, durante 10 años sólo estuvo habitado por dos hermanos, Idel
Poco mas que añadir de este pueblo. En un paraje idílico, aislado, pero cerca de todo, aunque lejos en el pasado, pasé una mañana de marzo recorriendo sus calles y viendo que la gente poco a poco va tomando conciencia que la calidad de vida se puede encontrar en cosas tan simples como hacerte una casa en uno de estos lugares.
viernes, 23 de enero de 2009
Hontoria de la Cantera - Burgos
Una tarde, trasteando un poco por internet sin rumbo fijo, me llamó la atención un blog que hablaba de una zona cerca de aquí, Hontoria de la Cantera. Allí se situaba una antigua cantera -ahora abndonada- usada ya en el siglo XI para sacar piedra con destino a la catedral de Burgos.


Adentrarse por alguna de sus cuevas, es entrar al corazón de la montaña, una montaña muerta por dentro, llena de heridas profundas que la han dejado hueca. Desde el primer momento la falta de luz y el silencio te rodean de manera que la intranquilidad se apodera de ti. Con una pequeña linterna de leds y el flash de la cámara me adentro hasta el final de uno de los túneles y salgo al otro lado del cerro. Bóvedas altísimas se dejan ver entre la poca luz que entra por las ventanas de aireación. Antiguas barreras de espino, puertas desvencijadas, muros quebrados por el paso del tiempo, todo da una sensación bastante peliaguda.


Me llamó bastante la atención aquel lugar, así que sin pensármelo dos veces, a la mañana siguiente fui para allá. Al principio la búsqueda fue un poco infructuosa. Me metí por caminos vecinales que salían de Hontoria de la Cantera, pero no hacía más que alejarme de la zona montañosa, así que volvía una y otra vez. Otro de los caminos era intratable en coche, con lo que me adentré andando un par de kilómetros, sin resultado satisfactorio. Para colmo, los días anteriores habían sido de fuertes nevadas, y dado el aumento térmico, las sendas estaban embarradas, dificultando si cabe la búsqueda.
Pensando de manera lógica, salí del pueblo siguiendo la carretera que va a Soria y, a unos 2 kilómetros a la derecha salía otra carretera bastante deteriorada. Como parecía que rodeaba el cerro montañoso, me desvié por ahí y a 1 kilómetro del desvío obtuve el premio.
Impresionante y espeluznante a la vez. Un gran recinto, ahora abandonado, se despliega ante mi. La zona, después de agotar la cantera, sirvió durante muchos años de fortín para el ejército. Qué mejor forma de seguridad que el método de cámaras y pilares de estas antiguas minas de piedra. El
deterioro del recintoha sido muy rápido, puesto que hasta el 2004 no se derogó la zona militar. Garitas vacías, casetas de perros silenciosas, y un par de edificios en lamentable estado, son la sombra de lo que un día fue un fortín militar en toda regla. Todas las cuevas están abiertas, menos una, donde se guarda un rebaño de obejas.
jueves, 16 de octubre de 2008
Castil de Carrias - Burgos
Hoy es un día poco agraciado para mi. Porque mira que es fácil llegar a este pueblo (luego lo supe), pero mi empecinamiento hizo que tomara un par de veces el camino mal, uno de ellos bastante malo, antes de encontrar el bueno. Bien, después de casi una hora de retraso sobre el tiempo estipulado llegué a la desviación perfectamente marcada: Castil de Carrias 4. La verdad es que el camino está bastante bien, asfaltado hasta la llegada al pueblo. Me encuentro a unos 20 Km. de Belorado y a unos 30 de Briviesca. Quizás una de las razonas de la despoblación es la cercanía a estas dos poblaciones mucho más desarrolladas que Castil de Ca
rrias. En sus calles hay un silencio que grita. Tremendas casas que se mantienen en pie nos muestran que hasta hace poco aquí había vida. Un cartel desvencijado con el nombre del pueblo nos adentra por la parte de abajo.
Este es un señor pueblo. Un señor pueblo fantasma, claro. Llegó a albergar en sus mejores días a casi 200 habitantes. A mediados del siglo XX, como la mayoría de los pueblos que abandonados, Castil de Carrias fue quedando poco a poco despoblado. En 1967 se produjo el último nacimiento. Después de abandonar el pueblo dos personas en 1975, quedó solo Florentino González, último habitante de la población; allí vivió muchos años de soledad hasta su muerte, en enero de 1994. La principal causa de de este abndono como siempre es la escasez de agua y la dureza del clima.
Me acerco a la iglesia. Contruida en siglo XVII, conserva bastante bien toda su estructura. Una arcada exterior da paso a un porche, copia de las construcciones románicas de la zona. Por dentro el estado es bueno. Lo único que parece más profanado (una vez más) son las tumbas. Paseo por el interior intentando no pisar algunos de los huesos que asoman por el suelo. Construcción sencilla y con poco valor artístico, lo que la hace que no se hayan ensañado con ella los saqueadores. Las construcciones en general de todo el pueblo se co
nservan bastante bien. Alguna calle asfaltada, letreros, casas de piedra intactas, en algún momento parece que paseo por algún pequeño pueblo actual de la meseta burgalesa. Varios almacenes están restaurados,seguramente usados para guardar aperos agrícolas (hoy por hoy, accesorios de tractor), o símplemente para almacenar cosechas.
Sea como fuere, nunca había visto un pueblo fantasma tan bien conservado como Castil de Carrias. Una gran pena que estos nucleos no sean rehabilitados a través de subvenciones de fondos europeos para poder restablecer un poco el mundo rural como alternativa a la vida cara, consumista y estresante de la urbe.
jueves, 2 de octubre de 2008
Puentes de Amaya - Burgos
Dura, muy dura tuvo que ser la vida de los habitantes de Puentes de Amaya. Metido literalmente en un valle rodeado de montaña pelada y cerca de nada, es normal que uno piense en el declive paulatino de este pueblo. Tras un acceso un poco complicado -camino de tierra bien conservado, pero con numerosas ramificaciones-, mi instinto me llevó simplemente a seguir el camino que mas se acercaba al margen del río. A los pocos kilómetros me topé con él. Y lo digo así porque fue así. Puentes se encuentra tan deteriorado y erosionado por la acción de la naturaleza que cuando te das cuenta estás delante de las primeras casas.
Aquí si que la soledad es un dato muy importante a tener en cuenta. Todo está camuflado, hay que ir investigando por aquí y por allá para ir encontrando rastos de civilización.
El pueblo, la mayoría ganadero, tuvo muchos problemas en el siglo pasado con la luz. En los años 20 en el pueblo mas cercano instalaron un molino que generaba luz. Pero los habitantes de Puentes sólo aguantaron 3 años ya que era imposible el mantenimiento de la misma por lo que ganaban. Así que siguieron con el candil. Esto hizo que prácticamente quedara despoblado. Desafortunadamente esta pequeña despoblación hizo que las culebras camparan a sus anchas y empezaran a invadir todo, matando incluso el ganado. Así que los últimos habitantes de Puentes de Amaya lo abandonaron sobre 1973. Desde entonces el tiempo y la naturalez ha hecho estragos.
La iglesia la podemos dibujar entre zarzas. El acceso es bastante difícil, aunque a través de una puertecilla y agachándonos para que las zarzas no nos pillen, mi p
erra y yo logramos entrar. Un estado lamentable de ruinas nos saluda, aunque sin prácticamente expoliación, es lo que tiene un sitio alejado de todo. Sólo podemos estar en el ábside, ya que el resto esta "comido" por vegetación. Iglesia rural y modesta, todavía se ve algún resto de policromía, y conserva en un capitel una cabeza grabada. Poco más podemos decir.
Condiciones duras, sin luz, invadidos por culebras. Ya poco quedaba por hacer allí. Abandono el lugar con la sensación que me deja muchas veces estos sitios. Desde el siglo XII, lo mucho que se lucha por construir un hogar, un nucleo social, para que luego en apenas 50 años -época de revolución industrial y tecnológica- todo quede a merced del tiempo... descanse en paz.
miércoles, 1 de octubre de 2008
Tamayo - Burgos
Este es un pueblo extraño. Nos encontramos a dos kilómetros de Oña. Después de coger una vía asfaltada que discurre por huertos de árboles frutales, llegamos hasta el pueblo, en la misma base de la carretera. Allí sorprende que haya varios huertos activos y alguna casa que otra al principio del mismo rehabilitada. Sin enmbargo, según vas entrando al centro, ves su auténtica cara desoladora. Muchas casas se conservan bastante bien -por lo menos sus muros exteriores-, las puertas todavía conservan robustez, y los números de las calle todavía figuran encima del del dintel. Algún escudo nobiliario en las fachadas, la otorgan a esta villa de cierta importancia. Y en realidad la tuvo. Hasta que poco a poco sus habitantes fueron abandonandola. Una cosa he leído, otra he visto. Leí que sin suministro de agua ni luz en los sesenta fue deshabitado. Pero al estar allí me doy cuenta de que hay preinstalación de luz en todo el pueblo, y alcantarillado... ¿Quizás alguna otra causa?...
Una anécdota interesante tiene este pueblo. A mediados del siglo XIX hubo un acontecimiento bastante extraño. Al mismo tiempo que una gran nube de humo se alzaba en el cielo, tapando el Sol, hubo una especie de "corrimiento de tierras" en los campos de alrededor, confundiendo así a los vecinos que no alcazaban a encontrar sus huertos en el mismo sitio después del suceso. A las casas y habitantes no les pasó nada. Este hecho está narrado en un libro de cróni8cas oficiales de españa, así como en el libro de la parroquia. Sin embargo al buscar movimientos sísmicos en la fecha, no hay ningún dato. De hecho no exisite ninguno en ese año específico -1849. Bastante extraño...
La iglesia se impone en mitad de Tamayo con una conservación exterior espectacular. El buen estado de conservación de la misma y la vegetación que campa libremente por sus paredes la dotan de un
tinte misterioso e inquietante. Entrar en un sitio como este no es nada relajante. Por dentro, lo de siempre. Tumbas profanadas, altares destrozados y pintadas varias que no hacen mas que destrozar lo abandonado. Alta y robusta, nada más podemos destacar ya que el expolio ha sido total.
Abandono el pueblo con una sensación de que todo lo que he leído no es suficiente para explicar esta huída. Podrían ser varios factores juntos. Pero el misterio morirá siempre entre las casas de Tamayo.
Valdearnedo - Burgos
Creo que me falta poco para llegar. Pero ya me voy imaginando la dureza de la vida en este pueblo fantasma. En el último nucleo habitado que he pasado -Arconada- he cogido una pista sin asfaltar, relativamente acondicionada -siempre relativamente, ya que estos caminos se erosionan con bastante facilidad dependiendo de las condiciones climatológicas-, que me conducirá después de unos 4 Km. a Valdearnedo. Aunque el camino discurre a la vera del río, parece autenticamente un paisaje lunar. Cerros desnudos de cualquier tipo de vegetación, da la impresión de entrar en
una zona árida y seca.
Por fin he llegado. El silencio lo ocupa todo. La compañía de mi Spaniel logra disimular un poco la intranquilidad que da el estar en estos lugares llenos de un silencio que grita de pena. Todavía podemos encontrar casas muy enteras, esperando a sus dueños. Establos perfectamente conservados, puertas y ventanas en pie, vestigios de los últimos pobladores que marcharon allá por la década de los 80. Vemos dinteles robados, seguramente grabados con algún escudo. Como casi siempre, en Valdearnedo la falta de luz y agua corriente, hicieron mella poco a poco hasta su total abandono. Las veinte familias aproximadas que exisistían vivendo del ganado y de un fértil cauce donde recogían truchas, barbos y anguilas, fue despareciendo, dejando el lugar desolado y a merced del tiempo.
En la parte alta del pueblo se alza la iglesia. De origen románico, es una de las construcciones que peor se consevarn de todas. Reforzada por dentro por unos contrafuertes que aguantan las paredes abombadas hacia fuera por el peso de la bóveda, el resto podemos decir que está en un estado de conservación penoso. Expoliada, lo poco que atisbamos se encuentra en el suelo -trozos de altar-, o profanado -como tumbas abiertas. Afortunadamente, la pila bautismal se guarda a buen recaudo en el monasterio de las
clarisas de Castil de Lences. Ni las zonas más alejadas se salvan de la gente inhumana.
Creo que ya es hora de que vuelva a haber silencio en este lugar. Creo que las visitas la gustan a medias. Creo que Valdearnedo ya se ha hecho a su soledad. Creo que sus casas quieren desaparecer en el anonimato de para siempre. Creo que el pueblo me vigila mientras vuelvo sobre mis pasos al coche. Creo que ya es hora de abandonar el lugar. Hasta siempre Valdearnedo...
Creo que ya es hora de que vuelva a haber silencio en este lugar. Creo que las visitas la gustan a medias. Creo que Valdearnedo ya se ha hecho a su soledad. Creo que sus casas quieren desaparecer en el anonimato de para siempre. Creo que el pueblo me vigila mientras vuelvo sobre mis pasos al coche. Creo que ya es hora de abandonar el lugar. Hasta siempre Valdearnedo...
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